Es despertarse cada mañana y verle ahí, con los ojos cerrados y esa carita de niño bueno que tan loca me tiene. Poder acercarte un poco más a el y contemplar cada milímetro de su piel, poder estar observando como duerme durante horas y aún así no perder la sonrisa ni un solo segundo. Y al abrir los ojos, que te sonría como siempre hace, esa sonrisa que cegaría al mundo, que se acerque y susurre "Buenos días" en tu oído. Ese, sin duda, el mejor despertar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario