miércoles, 19 de septiembre de 2012
You are my kryptonite.
Entonces es cuando vienes y me miras y me hipnotizas...y vuelvo a caer como la primera vez que me besaste. No sé si fue por curiosidad o por cariño, pero empecé a beber de ti como si sólo eso pudiera saciarme. Y bebí, y bebí, y bebí...y aún hoy sigo bebiendo. No sé si me cansaré algún día, o si explotaré por tanto cariño acumulado. Lo que si sé es que, aunque te vayas, siempre habrá un lugar en mi memoria dedicado a ti, en el que se pueda leer claramente las primeras palabras que me dijiste, y estén enmarcados todos nuestros besos.
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